Oh Madre, por mí no llores
que no merezco tu llanto.
Tus tristes ojos son flores
marchitadas de quebranto.
Oh Madre, no sufras tanto,
no te aflijan mis clamores.
Dulce Madre de mi encanto,
no llores por mí, no llores.
Oh Madre de los dolores,
debo llorar yo de espanto,
por nosotros pecadores
que te causamos el llanto.
Oh Madre, no sufras tanto,
no merezco tus primores,
ni que me guarde tu manto,
por eso Madre, no llores.
Posted by Reinel Maya. Posted In : Poemas